Crisis en sectores clave por medidas de Estados Unidos
El ingeniero Rubén Campos Olmo, director de la Unión Eléctrica, informó que las restricciones externas han paralizado gran parte de la capacidad generadora del país. La prohibición de entrada de combustible dejó fuera de servicio una potencia equivalente a lo que consumirían cerca de 450.000 hogares cubanos encendidos al mismo tiempo. Esta cifra representa más de la mitad de la electricidad que el país necesita para iluminar sus noches.
La Isla de la Juventud enfrenta una situación compleja donde la energía solo llega a los hogares durante seis horas al día. El sistema eléctrico nacional depende ahora exclusivamente del crudo nacional y las energías renovables para intentar mantener la estabilidad. Las averías en plantas antiguas, que tienen más tiempo de uso que el que marca el calendario desde el siglo XX, no pueden repararse por la falta de piezas en el mercado internacional.
El Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, liderado por Antonio Rodríguez Rodríguez, atraviesa desafíos críticos para llevar agua a la población. Su portal en hidro.gob.cu detalla que el presupuesto disponible para insumos se redujo de manera drástica en el último año. Ese recorte de dinero equivale a dejar de comprar los recursos necesarios para mantener funcionando una infraestructura que abastece a millones de personas.
Actualmente, 2,7 millones de personas sufren interrupciones en el servicio de agua, una cifra que equivale a casi una cuarta parte de toda la población cubana. La falta de combustible impide encender los motores que bombean el agua hacia los tanques elevados de los edificios y hogares. También se dificulta el traslado de químicos para purificar el agua, lo que eleva el riesgo de problemas de salud durante el intenso calor del verano.
El ministro Eduardo Rodríguez Dávila explicó en el sitio mitrans.gob.cu que el transporte público atraviesa su momento de menor actividad en décadas. La escasez de combustible impide mover a los estudiantes, a los pacientes que requieren diálisis y los productos básicos de alimentación. Esta falta de movilidad es comparable a ver cómo las arterias principales de una ciudad se bloquean, deteniendo el flujo vital de sus habitantes.
Las autoridades han reducido drásticamente los recorridos de los trenes y los autobuses nacionales para concentrar el combustible en servicios mínimos. Se están reparando vehículos con piezas de otros equipos antiguos para intentar mantener un servicio básico de traslado. Aunque se busca implementar la movilidad eléctrica, los resultados actuales todavía no logran cubrir las necesidades reales de la población cubana en su día a día.
El conjunto de estas limitaciones muestra cómo la interrupción de suministros básicos genera un efecto dominó que golpea la vida cotidiana en cada hogar. Cuando el combustible falta, el impacto se siente desde la luz que se apaga hasta el agua que deja de correr por los grifos y el transporte que no llega a las paradas. Estos desafíos representan un obstáculo constante para el funcionamiento de los servicios públicos esenciales en el siglo XXI.
Redacción asistida por Centauro IA , plataforma de inteligencia artificial desarrollada por Lombao Estudios
Fuente: Cubadebate
