Proyecto internacional impulsa energías renovables en la agricultura nacional

Paneles solares instalados en un campo de cultivo en Cuba como parte de un proyecto de riego sostenible.
Imagen tomada de Prensa Latina
La iniciativa Alass instala equipos solares y eólicos en granjas de Villa Clara y Sancti Spíritus para mejorar el riego y la producción alimentaria.

Un proyecto internacional está apoyando a los campesinos cubanos mediante el uso de fuentes de energía natural. La iniciativa Alass, que significa autoabastecimiento local para una alimentación sostenible y sana, recibe el respaldo conjunto de la Unión Europea y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. Este esfuerzo busca transformar la forma en que se trabaja la tierra en pleno siglo XXI.

Actualmente, el programa beneficia a 72 productores en los municipios de Placetas, Remedios y diversas zonas de Sancti Spíritus. El objetivo central es emplear energía renovable para el riego de cultivos y la atención a la ganadería. Es un cambio necesario para enfrentar los desafíos climáticos actuales en la producción de alimentos.

El proyecto ya cuenta con 89 molinos de viento, 43 bombas solares para animales y 74 sistemas de riego fotovoltaico. Estas instalaciones generan 500 kWp, una cifra de energía capaz de mantener encendidas simultáneamente cerca de 5.000 bombillas de bajo consumo en un hogar común. Con esto se garantiza el riego de viandas, frutas y vegetales de forma constante.

Hoy existen 123 hectáreas bajo riego solar, espacio equivalente a unos 170 campos de fútbol profesional. La meta es superar las 300 hectáreas en el corto plazo como parte del plan nacional para alcanzar dos mil hectáreas regadas para el año 2026. Es un avance significativo dado que el área cultivable bajo riego en el país actualmente no llega al 10 por ciento del total.

Yasser Díaz, experto del Ministerio de la Agricultura, explica que este sistema es vital ante la escasez de otros recursos. La transición hacia el sol y el viento permite una soberanía energética real y aumenta los rendimientos de las cosechas en un 30 por ciento. Esto significa que, donde antes se obtenían cien sacos de producto, ahora se logra recoger una cosecha mucho más abundante.

Además de producir más comida, la iniciativa reduce drásticamente las emisiones de carbono que dañan el medio ambiente. El programa FRE local ha instalado 550 sistemas en comunidades aisladas para acercar el progreso a zonas remotas. Por otro lado, un proyecto con Japón por 6,5 millones de dólares, monto que podría cubrir la construcción completa de varios centros educativos grandes, equipa diez hospitales con tecnología verde.

La Unión Europea también facilita fondos de hasta 20 mil dólares por proyecto para pequeñas empresas y cooperativas. Este dinero funciona como un impulso inicial fundamental para quienes buscan modernizar sus procesos productivos. El acceso a estas facilidades financieras permite que el sector agrícola se mantenga actualizado con tecnologías limpias.

La relevancia de este conjunto de acciones radica en la capacidad de conectar la supervivencia alimentaria con la modernización técnica. Al sustituir métodos obsoletos por fuentes inagotables, se protege tanto la economía campesina como el equilibrio de los ecosistemas locales. Es una estrategia que busca garantizar la estabilidad del suministro de alimentos ante los retos del siglo XXI.

Redacción asistida por Centauro IA , plataforma de inteligencia artificial desarrollada por Lombao Estudios

Fuente: Prensa Latina

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