¿Quién decide qué hacer con los dólares que genera Cuba?

La Gaceta Oficial número 76, publicada este 10 de septiembre, recoge nuevas normas relacionadas con la gestión y asignación de las monedas extranjeras dentro de la economía nacional.
Imagen tomada de Cubadebate

Nuevas normas publicadas en la Gaceta Oficial vuelven a poner el foco sobre uno de los recursos más escasos de la economía cubana: las divisas. El nuevo sistema busca ordenar cómo se generan, retienen, asignan y utilizan, pero también refuerza el papel del Estado en la distribución de esos ingresos. 

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Cuba acaba de dar otro paso en la reorganización de su sistema de divisas

La Gaceta Oficial número 76, publicada este 10 de septiembre, recoge nuevas normas relacionadas con la gestión y asignación de las monedas extranjeras dentro de la economía nacional, en un momento en que la falta de liquidez en divisas constituye uno de los principales obstáculos para las importaciones, la producción y el funcionamiento de las empresas.

El punto más importante está en una pregunta aparentemente sencilla: si una entidad cubana genera dólares, ¿puede disponer libremente de ellos?

El nuevo esquema parte de una lógica diferente

Las divisas que ingresan a la economía deben organizarse de acuerdo con mecanismos que determinan cuánto puede retener cada entidad y cuánto debe aportar a la llamada Caja Central del país, desde donde el Estado redistribuye los recursos de acuerdo con las prioridades nacionales.

Ese principio ya había sido incorporado al nuevo sistema de gestión de divisas. Las entidades exportadoras pueden contar con determinados coeficientes de retención para disponer de una parte de los ingresos que generan, mientras otra porción se incorpora a la liquidez centralizada. Los porcentajes no son necesariamente iguales para todos y se determinan en función de las fuentes de ingresos y los destinos previstos.

Los dólares no se quedan necesariamente donde se generan

Esta es quizás la parte que más impacto puede tener sobre las empresas.

Una entidad que exporta puede generar ingresos en moneda libremente convertible, pero eso no significa que pueda utilizar automáticamente todo ese dinero para importar, pagar proveedores o financiar otras operaciones.

El sistema contempla diferentes vías de acceso a las divisas. Entre ellas están la retención de una parte de los ingresos generados, las asignaciones centralizadas y el acceso al mercado cambiario, según corresponda.

Además, las asignaciones semanales de divisas tienen carácter referencial: que una entidad declare una determinada necesidad no significa que necesariamente recibirá ese monto. Su asignación depende de la disponibilidad real de divisas del país.

En otras palabras, tener una necesidad en dólares no equivale a tener garantizado el acceso a esos dólares.

¿Qué busca el Gobierno?

El objetivo declarado es que las divisas disponibles sean utilizadas de una manera considerada más eficiente y que lleguen a actividades capaces de generar producción, exportaciones y mayores ingresos para la propia economía.

La estrategia forma parte del programa de transformaciones económicas que busca incrementar la captación de moneda extranjera, estimular las exportaciones, favorecer los encadenamientos productivos y reducir las distorsiones provocadas por la escasez de liquidez.

El propio Gobierno ha señalado que el nuevo mecanismo pretende que las divisas lleguen al sector primario de la economía, incentiven la producción nacional y favorezcan los encadenamientos entre los distintos actores económicos.

Pero el problema de fondo permanece: Cuba necesita más divisas de las que actualmente consigue generar.

Por eso, el nuevo sistema no solo intenta decidir cómo repartir los dólares disponibles, sino también crear incentivos para que empresas y productores generen más ingresos en moneda extranjera.

El dilema: generar divisas para luego depender de una asignación

La paradoja resulta evidente

Una empresa puede necesitar divisas para comprar materias primas, importar equipamiento o mantener su producción. Pero para acceder a ellas debe insertarse en un sistema donde se evalúan sus ingresos, sus necesidades y las prioridades establecidas.

En el caso de los exportadores, los mecanismos de retención buscan precisamente que puedan conservar una parte de los ingresos que generan para asegurar su propia reproducción y aumentar las exportaciones. Sin embargo, el resto de la liquidez puede ser redistribuido mediante el sistema centralizado.

La nueva regulación, por tanto, no representa simplemente un cambio administrativo.

Define quién puede disponer de las divisas, en qué proporción y bajo qué condiciones.

Y en una economía donde los dólares y otras monedas extranjeras se han convertido en un recurso decisivo para importar alimentos, combustibles, materias primas, medicamentos y equipamiento, esa decisión tiene consecuencias que van mucho más allá de las empresas.

La gran incógnita será si este nuevo ordenamiento logra que las divisas terminen financiando una mayor producción y oferta para los cubanos o si, por el contrario, la escasez de moneda extranjera seguirá obligando a competir por un recurso cada vez más limitado.

Porque al final, el verdadero problema no es solamente cómo se distribuyen los dólares que tiene Cuba.

Es cómo conseguir que entren muchos más.

 


 

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