Flor de Cuba: de emprender en la Isla a triunfar con TikTok Shop en Estados Unidos
Flor de Cuba es uno de los casos de éxito más llamativos entre los creadores cubanos. Antes de convertirse en una de las figuras más destacadas de TikTok Shop, ya había emprendido en Cuba y construido una comunidad en redes sociales.
La historia de Flor Danay Hernández Ochoa, conocida en redes como Flor de Cuba, comenzó mucho antes de los millones de dólares en ventas que hoy genera a través de TikTok.
La cubana, originaria de Holguín, empezó a emprender desde muy joven. A lo largo de los años incursionó en diferentes negocios y proyectos, hasta convertirse también en creadora de contenido. Esa experiencia terminó siendo fundamental cuando decidió comenzar una nueva vida en Estados Unidos.
Sus primeros negocios comenzaron en Cuba
Flor ha contado que empezó a vender productos desde que era adolescente. Entre sus primeros emprendimientos estuvieron la venta de ropa, pescados y mariscos y productos de aseo personal.
Más adelante creó una agencia de modelos y, a los 24 años, fundó Deflores, una academia artística privada en Cuba donde se impartían clases de modelaje, maquillaje, actuación y baile.
Según datos publicados sobre el proyecto, durante sus años de funcionamiento pasaron por la academia más de 5.000 estudiantes.
No todos sus negocios tuvieron el mismo resultado. También probó con un salón de belleza y una boutique, experiencias que forman parte de una trayectoria marcada por el ensayo, el aprendizaje y la búsqueda constante de nuevas oportunidades.
Al mismo tiempo, Flor comenzó a ganar popularidad en las redes sociales y a construir una comunidad alrededor de su contenido.
De las redes sociales a Estados Unidos
En 2024 Flor emigró a Estados Unidos. Según ha relatado, llegó con alrededor de 200 dólares y tuvo que comenzar prácticamente desde cero.
Sin embargo, no llegó sin experiencia. Ya llevaba años creando contenido, desarrollando su marca personal y aprendiendo a conectar con una audiencia.
Poco después de instalarse en Estados Unidos comenzó a mostrar públicamente su nueva vida y a explorar distintas formas de monetizar sus redes. En noviembre de 2024 contó que había obtenido cerca de 5.000 dólares en cuatro meses mediante TikTok. Pero todavía faltaba el gran salto.
TikTok Shop cambió su negocio
La oportunidad llegó con TikTok Shop, el sistema de comercio electrónico de la plataforma que permite a los creadores promocionar productos y recibir comisiones por las ventas generadas.
Flor comenzó a utilizar esta herramienta de manera cada vez más intensa y sus resultados crecieron rápidamente.
Según cifras que ella misma ha compartido, en julio de 2025 generaba alrededor de 8.000 dólares mensuales. Para octubre, la cifra había aumentado hasta unos 96.000 dólares en un mes.
En noviembre aseguró haber generado 1,8 millones de dólares en ventas a través de TikTok Shop, aunque es importante aclarar que esa cantidad corresponde al valor de los productos vendidos y no a sus ganancias personales.
Para abril de 2026, Flor afirmó que había generado alrededor de 10 millones de dólares en GMV —valor bruto de mercancía vendida— en seis meses.
El reconocimiento llegó de la propia plataforma
El crecimiento de Flor de Cuba también llamó la atención dentro de TikTok.
En 2026 recibió el reconocimiento como Creadora Revelación del Año en TikTok Shop, consolidando su posición entre los creadores con mejores resultados dentro de la plataforma.
Además de continuar creando contenido y promocionando productos, Flor comenzó a compartir sus conocimientos sobre redes sociales, ventas y monetización, convirtiendo su experiencia en una nueva línea de negocio.
De emprendedora cubana a empresaria digital
El caso de Flor de Cuba resulta especialmente interesante porque su éxito no comenzó con TikTok Shop.
Antes de llegar a Estados Unidos ya había probado diferentes negocios, dirigido una academia artística y construido una comunidad en redes sociales. TikTok Shop fue, en realidad, el punto en el que muchas de esas habilidades encontraron un nuevo mercado.
Su historia también demuestra cómo ha cambiado la economía de los creadores de contenido. Hoy no basta con acumular seguidores: una comunidad puede convertirse en una herramienta para vender productos, desarrollar una marca personal, ofrecer servicios y crear nuevos negocios.
Flor llegó a Estados Unidos con 200 dólares y, en poco menos de dos años, pasó a generar millones de dólares en ventas a través de TikTok Shop y a comprar una vivienda en Miami valorada en alrededor de un millón de dólares.
Más que una historia de viralidad, la trayectoria de Flor de Cuba es la de una emprendedora que supo trasladar su experiencia a un nuevo país y convertir las redes sociales en el centro de su negocio.

