Consejo de Artes Plásticas anuncia fallecimiento del artista Choco
El creador Eduardo Roca Salazar, Premio Nacional en 2017, falleció a los 76 años este 16 de abril. Las autoridades confirmaron el deceso del artista, cuyas obras conectan visualmente a los ciudadanos con las tradiciones afrocubanas.
El Consejo Nacional de Artes Plásticas comunicó el pasado jueves la muerte de Eduardo Roca Salazar. El artista era conocido popularmente en su entorno como Choco. Falleció a los 76 años, una edad que representa más de siete décadas de experiencia acumulada.
La información se publicó la mañana del 16 de abril en las redes sociales. El organismo oficial empleó su perfil en internet para dar a conocer el deceso a la población. Expresaron condolencias a familiares, amigos y admiradores a través de un texto corto.
El mensaje institucional describió la noticia como un evento muy doloroso para el sector cultural. Choco recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas en el año 2017. Este galardón es respaldado y entregado por entidades como el Ministerio de Cultura.
El reconocimiento del año 2017 significó un logro profesional trascendental. Obtener este galardón equivale a alcanzar el máximo nivel de prestigio documentado dentro del país. La institución cerró su mensaje con palabras de absoluto respeto hacia su trayectoria.
Roca Salazar nació en Santiago de Cuba durante el año 1949. Esta fecha ubica sus primeros pasos artísticos exactamente en la mitad del siglo XX. Su formación académica fue extensa y constante desde sus inicios.
En el año 1965 obtuvo su título de la Escuela para Instructores de Arte. Este proceso formativo requiere años de dedicación diaria, una etapa de esfuerzo similar a cursar una carrera universitaria completa. Cinco años después culminó sus estudios en la Escuela Nacional de Arte.
El creador también pasó por la Facultad de Artes y Letras. Esta facultad pertenece a los recintos de la Universidad de La Habana. Allí adquirió conocimientos teóricos superiores que complementaron su trabajo manual y técnico.
Durante su etapa laboral, trabajó como profesor titular en la capital del país. Impartir clases significa transmitir miles de horas de práctica a las nuevas generaciones de estudiantes. También ofreció diversos cursos de grabado en países como España y Estados Unidos.
El artista mantuvo vínculos con organizaciones gremiales de alcance nacional e internacional. Formó parte de la Unión de Escritores y Artistas de forma muy activa a lo largo de su vida. También integró la Asociación Internacional de Artistas Plásticos.
La obra gráfica de Choco se exhibió en múltiples galerías alrededor del mundo. Organizar estas exposiciones en el extranjero implica trasladar cuidadosamente decenas de lienzos a miles de kilómetros. Presentó colecciones tanto de carácter personal como de forma colectiva.
Su destreza técnica le permitió ganar la Medalla de Honor en Bulgaria. Este premio le fue conferido durante el Salón de Gráfica del año 1981. Un logro internacional de esta magnitud consolida el valor económico y cultural de cualquier pieza artística.
En el año 1984 obtuvo el Primer Premio en grabado de pequeño formato. Este galardón específico le fue entregado en la región española de Galicia. Tiempo después conquistó el Gran Premio en la cuarta Trienal de Kochy, ubicada en Japón.
Cruzar el océano hasta el territorio japonés representa recorrer más de diez mil kilómetros. Esta enorme distancia equivale a atravesar varios continentes completos solo para exponer un mensaje visual. Su capacidad creadora superó claramente los límites geográficos de su tierra natal.
El arte de Choco mostró siempre un vínculo directo con la cultura afrocubana. Sus lienzos exploraron costumbres antiguas con notable respeto y una investigación profunda. Estas raíces poseen un valor histórico universal, el cual suele ser resguardado por organismos como la Unesco.
Con el paso de los calendarios, su identidad visual se volvió inconfundible para el público. Observar una de sus piezas es entender de manera gráfica los relatos y oficios de siglos pasados. Su firma perdurará en las paredes de las principales galerías del siglo XXI.
El panorama contemporáneo presenta diversos desafíos de organización para las instituciones estatales. A pesar de las dificultades cotidianas y los retos logísticos, el legado de creadores experimentados se mantiene catalogado. Diferentes sectores sociales coinciden en la necesidad urgente de salvaguardar este tipo de patrimonio.
La pérdida de Eduardo Roca Salazar marca el fin de un ciclo para la pintura caribeña. Su carrera sirvió para documentar las tradiciones afrocubanas y llevarlas hacia un nivel de exposición mundial. Su catálogo gráfico permanece como un documento visual imprescindible para entender la evolución de las artes plásticas nacionales.
Redacción asistida por Centauro IA , plataforma de inteligencia artificial desarrollada por Lombao Estudios
Fuente: Cuba Noticias 360
