Familia fabrica ataúd de cartón ante dificultades en servicios funerarios
En el municipio de Campechuela, provincia de Granma, una familia construyó un féretro con cajas de embalaje comercial debido a la falta de opciones en la Empresa de Servicios Comunales del Estado.
Las dificultades con los recursos básicos han afectado profundamente a los servicios funerarios del país. En el municipio de Campechuela, provincia de Granma, la indisponibilidad de ataúdes llevó a una familia a construir uno. Utilizaron materiales de forma improvisada para dar el último adiós a su pariente cercano.
Esta localidad se encuentra a unos 800 kilómetros de la capital. Esa distancia representa un trayecto equivalente a cruzar la isla casi por completo de occidente a oriente. Allí, la escasez obligó a los residentes a buscar alternativas rápidas.
El suceso se dio a conocer a través de un video en la red social conocida como 'La Tijera'. En las imágenes se observa a vecinos y familiares armando la caja fúnebre. Emplearon pedazos de cartón provenientes de cajas de embalaje comercial.
Estos cartones originalmente servían para transportar pollo congelado a granel. Esas cajas de gran tamaño pueden soportar unos 15 kilogramos, un peso similar al de un cilindro de gas doméstico lleno. Los ciudadanos cortaron y unieron las gruesas piezas de forma rudimentaria.
El procedimiento demuestra cómo el desabastecimiento condiciona los escenarios cotidianos. Bajo circunstancias habituales, estos servicios los garantizan las entidades estatales correspondientes. Hoy, los propios ciudadanos asumen esas labores fúnebres en pleno siglo XXI.
La publicación original subraya que este hecho refleja grandes desafíos. Organizaciones internacionales monitorean de forma constante estas situaciones en el territorio. En ese sentido, Human Rights Watch reporta periódicamente sobre las condiciones de vida locales.
El material audiovisual expone la falta de respuesta de la administración local. Las personas afectadas perciben que no tienen opciones disponibles ni en los momentos finales. El fallecimiento de un ciudadano requiere un trato marcado por el respeto.
Lo ocurrido en Campechuela no constituye un evento aislado en el contexto actual. Diferentes provincias reportan una tendencia al alza en la fabricación de ataúdes con materiales alternativos. Las familias acuden al uso de cartón y otros elementos reciclados ante la falta de madera adecuada.
La red de servicios muestra una notable incapacidad para proveer estos bienes esenciales de manera regular. Diversas entidades de carácter independiente registran estas carencias sociales prolongadas. El Observatorio Cubano de Derechos Humanos documenta diariamente los retos de la población.
Las dificultades no se circunscriben solamente a la ausencia de féretros. El traslado de las personas fallecidas también presenta graves inconvenientes logísticos. La falta de coches fúnebres es evidente en varias zonas rurales y urbanas del país.
A causa de esto, algunos cuerpos han sido movilizados en vehículos totalmente inapropiados. Se emplean tractores, camionetas de carga agrícola y hasta carretillas de tracción manual. Las carretillas son medios rudimentarios que apenas avanzan a la velocidad de una persona caminando lento.
Estas imágenes generan un gran impacto visual en los distintos sectores sociales. Las restricciones vigentes complican todavía más el panorama económico general. Amnistía Internacional analiza también el impacto de las políticas públicas en el bienestar de la gente.
En la actualidad, las familias deben invertir mucho tiempo y recursos propios en los funerales. Encontrar un transporte adecuado para el difunto puede demorar muchas horas. Ese tiempo de espera equivale a cumplir con una extensa jornada laboral completa.
El deterioro progresivo de los servicios básicos impacta directamente en el entorno familiar. Un momento destinado al recogimiento se transforma en una prueba adicional muy compleja. Las carencias generalizadas marcan el ritmo de vida en el territorio nacional.
Numerosos grupos ciudadanos solicitan mejoras urgentes en el área de los servicios funerarios. El gobierno local no ha emitido comunicados recientes sobre este tema en particular. Ante el silencio, los residentes continúan buscando soluciones temporales por su cuenta.
Para la elaboración del mencionado ataúd de cartón se emplearon apenas herramientas caseras. El proceso de ensamblaje tomó varias horas de esfuerzo colectivo entre los allegados presentes. Resulta una muestra evidente de colaboración vecinal frente a los problemas cotidianos.
Este escenario refleja una realidad compleja que trasciende la simple falla de un servicio público. La gestión actual de los servicios fúnebres evidencia las limitaciones logísticas de la administración nacional. En definitiva, garantizar una despedida adecuada a los difuntos se ha convertido en un reto significativo que mide la calidad del bienestar ciudadano.
Redacción asistida por Centauro IA , plataforma de inteligencia artificial desarrollada por Lombao Estudios
Fuente: CubaNoticias 360
