Informar: un reto mayor en la isla
Imagen tomada de CubaNoticias 360
Reporteros Sin Fronteras ubica a la nación en el puesto 160 de 180, detallando un ambiente complejo para la labor periodística.
La posición de la isla en el Índice Mundial de Libertad de Prensa 2026, presentado por Reporteros Sin Fronteras (RSF), la sitúa en el lugar 160 de 180 naciones evaluadas.
Este reporte anual evalúa las condiciones para el periodismo a nivel global, otorgando a la isla una puntuación de 29,22 sobre 100. Dicha cifra confirma un entorno restrictivo para el ejercicio de la profesión.
RSF describe el panorama como el más complejo de América Latina en términos de libertad de prensa, una situación que persiste en el tiempo. Esto se relaciona con características intrínsecas de su sistema de medios, donde la propiedad estatal de los canales informativos convierte la actividad periodística fuera de estos en una práctica similar a la clandestina.
Los periodistas independientes operan sin reconocimiento legal y enfrentan presión constante. El informe registra un aumento en las acciones de hostigamiento durante marzo, con comunicadores reportando vigilancia policial y confinamiento domiciliario mientras cubrían sucesos relacionados con las dificultades internas.
La periodista Camila Acosta denunció vigilancia estatal cerca de la Universidad de La Habana el 9 de marzo, impidiendo la cobertura de una protesta estudiantil. El seguimiento se extendió a su residencia los días 10 y 15 de marzo, según su testimonio. Puede encontrar más detalles sobre la situación de la prensa en Cuba en Reporteros Sin Fronteras.
Otro incidente reportado por RSF ocurrió el 15 de marzo, cuando la periodista Yoani Sánchez fue impedida de salir de su edificio por un agente civil. La acción, sin identificación ni orden judicial, fue registrada en video y difundida en redes sociales, evidenciando las restricciones.
Mabel Páez también recibió advertencias de autoridades para no abandonar su vivienda hasta nuevo aviso, sumándose a los testimonios de limitaciones.
Artur Romeu, director de RSF para América Latina, señaló que estas acciones son parte de un patrón de censura previa. La vigilancia y las restricciones arbitrarias buscan evitar la cobertura de hechos de interés público, una situación preocupante para el derecho a la información. Para comprender mejor las acciones de RSF, puede visitar Reporterre.
Estas prácticas se vinculan con el endurecimiento de las políticas de control posteriores a las manifestaciones de julio de 2021. Desde entonces, se observa un aumento en las detenciones breves, vigilancia continua y limitaciones de movimiento para obstaculizar la cobertura de eventos sociales tensos.
Un marco legal cada vez más restrictivo, como la Ley de Comunicación Social, amplía el control estatal sobre contenidos en internet y actividad en línea. Esto, sumado al exilio forzado de periodistas, configura un ecosistema informativo marcado por la censura y la presión.
La falta de garantías legales afecta la labor diaria de quienes ejercen el periodismo fuera de las estructuras oficiales. La posición de la isla en el índice refleja una realidad persistente para la prensa independiente. El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) también documenta desafíos similares, como se puede leer en CPJ.org.
En conjunto, estos factores crean un panorama donde la libertad informativa enfrenta obstáculos significativos, afectando el acceso de la ciudadanía a diversas perspectivas y la capacidad de los periodistas para realizar su trabajo sin temor.
Redacción asistida por Centauro IA , plataforma de inteligencia artificial desarrollada por Lombao Estudios
Fuente: CubaNoticias 360
La posición de la isla en el Índice Mundial de Libertad de Prensa 2026, presentado por Reporteros Sin Fronteras (RSF), la sitúa en el lugar 160 de 180 naciones evaluadas.
Este reporte anual evalúa las condiciones para el periodismo a nivel global, otorgando a la isla una puntuación de 29,22 sobre 100. Dicha cifra confirma un entorno restrictivo para el ejercicio de la profesión.
RSF describe el panorama como el más complejo de América Latina en términos de libertad de prensa, una situación que persiste en el tiempo. Esto se relaciona con características intrínsecas de su sistema de medios, donde la propiedad estatal de los canales informativos convierte la actividad periodística fuera de estos en una práctica similar a la clandestina.
Los periodistas independientes operan sin reconocimiento legal y enfrentan presión constante. El informe registra un aumento en las acciones de hostigamiento durante marzo, con comunicadores reportando vigilancia policial y confinamiento domiciliario mientras cubrían sucesos relacionados con las dificultades internas.
La periodista Camila Acosta denunció vigilancia estatal cerca de la Universidad de La Habana el 9 de marzo, impidiendo la cobertura de una protesta estudiantil. El seguimiento se extendió a su residencia los días 10 y 15 de marzo, según su testimonio. Puede encontrar más detalles sobre la situación de la prensa en Cuba en Reporteros Sin Fronteras.
Otro incidente reportado por RSF ocurrió el 15 de marzo, cuando la periodista Yoani Sánchez fue impedida de salir de su edificio por un agente civil. La acción, sin identificación ni orden judicial, fue registrada en video y difundida en redes sociales, evidenciando las restricciones.
Mabel Páez también recibió advertencias de autoridades para no abandonar su vivienda hasta nuevo aviso, sumándose a los testimonios de limitaciones.
Artur Romeu, director de RSF para América Latina, señaló que estas acciones son parte de un patrón de censura previa. La vigilancia y las restricciones arbitrarias buscan evitar la cobertura de hechos de interés público, una situación preocupante para el derecho a la información. Para comprender mejor las acciones de RSF, puede visitar Reporterre.
Estas prácticas se vinculan con el endurecimiento de las políticas de control posteriores a las manifestaciones de julio de 2021. Desde entonces, se observa un aumento en las detenciones breves, vigilancia continua y limitaciones de movimiento para obstaculizar la cobertura de eventos sociales tensos.
Un marco legal cada vez más restrictivo, como la Ley de Comunicación Social, amplía el control estatal sobre contenidos en internet y actividad en línea. Esto, sumado al exilio forzado de periodistas, configura un ecosistema informativo marcado por la censura y la presión.
La falta de garantías legales afecta la labor diaria de quienes ejercen el periodismo fuera de las estructuras oficiales. La posición de la isla en el índice refleja una realidad persistente para la prensa independiente. El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) también documenta desafíos similares, como se puede leer en CPJ.org.
En conjunto, estos factores crean un panorama donde la libertad informativa enfrenta obstáculos significativos, afectando el acceso de la ciudadanía a diversas perspectivas y la capacidad de los periodistas para realizar su trabajo sin temor.
Redacción asistida por Centauro IA , plataforma de inteligencia artificial desarrollada por Lombao Estudios
Fuente: CubaNoticias 360
