Ucrania despliega los primeros robots humanoides de guerra de la historia
Ucrania se ha convertido en el primer país en utilizar robots humanoides en combate real. Dos unidades del Phantom MK-1, desarrolladas por la startup estadounidense Foundation, ya operan en el frente en misiones de reconocimiento.
El cofundador de la compañía, Mike LeBlanc, confirmó el despliegue en una entrevista con la revista Time. "Creemos que hay un imperativo moral para poner estos robots en la guerra en lugar de soldados", declaró. Hasta donde se sabe, es la primera vez que se prueba oficialmente un robot con forma humana en un conflicto bélico.
El laboratorio de guerra
La frase se repite pero es cierta: Ucrania es hoy el mayor laboratorio de tecnología militar del mundo. Según la agencia estatal United24, el país ejecutó 7.495 operaciones robóticas solo en enero de 2026. La mayoría fueron misiones logísticas —entrega de munición, armas y suministros— aunque algunas máquinas ya portaban ametralladoras Kalashnikov y explosivos.
El objetivo declarado es reducir el número de soldados en el frente. LeBlanc sostiene que el conflicto ya es en gran medida una guerra de robots, donde los humanos juegan roles de apoyo.
Así es el Phantom MK-1
El robot mide 1,75 metros y pesa entre 79 y 82 kilos. Está diseñado para entornos militares e industriales de alto riesgo y puede usar "cualquier tipo de arma que pueda usar un humano", según LeBlanc: revólveres, pistolas semiautomáticas, escopetas o fusiles M-16.
Su movilidad se basa en actuadores cicloidales, un sistema de engranajes de geometría curva que combina resistencia, movimientos silenciosos y capacidad de ceder ante fuerzas externas sin romperse, lo que lo hace más seguro en entornos con presencia humana.
No actúa de forma autónoma. Opera bajo el principio de human-in-the-loop: el robot gestiona su movimiento y navegación, pero un operador humano tiene la última palabra sobre cualquier decisión letal.
Más allá del reconocimiento
Los dos Phantom desplegados realizan misiones de reconocimiento mientras son evaluados en condiciones reales de combate. Pero el catálogo previsto incluye vigilancia, apoyo logístico, desactivación de explosivos y manejo de materiales peligrosos. Si las pruebas salen bien, también combate directo.
Foundation planea fabricar hasta 50.000 unidades para finales de 2027. Su modelo de negocio es el alquiler, no la venta, con un coste estimado de 100.000 dólares por unidad al año. Los robots pueden operar sin descanso, sustituir varios turnos humanos y trabajar en entornos contaminados por radiación o armas químicas.
Ucrania es solo el primer escenario. Foundation mantiene contacto con el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos para estudiar su uso en patrullas en la frontera con México.
La pregunta sin respuesta
¿Quién es responsable cuando un robot toma una decisión equivocada en combate? El modelo human-in-the-loop intenta responder con un humano detrás del gatillo virtual. Pero a medida que estos sistemas ganen autonomía y velocidad, ese humano tendrá cada vez menos tiempo para decidir.
Además, el uso de robots en la guerra puede hacer que políticamente sea más fácil para los gobiernos iniciar un conflicto o escalarlo.
(Con información de El Confidencial)
