Zoológico de Camagüey niega desnutrición animal pero admite dificultades económicas
La dirección del parque Casino Campestre prohíbe a ciudadanos entregar alimentos a los animales tras los altercados registrados este viernes.
La dirección del Zoológico de Camagüey rechazó las acusaciones sobre un supuesto abandono de sus animales. La administración emitió un comunicado oficial sobre este tema. En el documento admiten que el lugar enfrenta las actuales dificultades económicas del país.
Las dificultades financieras impactan de manera directa la alimentación de las especies albergadas. Este problema es similar a la situación que viven muchas familias para adquirir su comida diaria. La respuesta institucional fue compartida en la red social de Radio Camagüey.
Los directivos calificaron las imágenes recientes en redes sociales como manipulaciones de la realidad. El texto asegura que un equipo de cuidadores atiende a los ejemplares constantemente. El Ministerio de la Agricultura, entidad estatal, regula estas instalaciones a nivel nacional.
El comunicado confirma el deterioro físico de una de las leonas del parque. El animal tiene 22 años de edad en la actualidad. Esta cifra representa un tiempo de vida comparable al de una persona que supera los cien años.
Según los especialistas, el estado de la leona se debe a su longevidad. El animal presenta problemas naturales para procesar sus alimentos diarios. El recinto sufre las consecuencias de los desafíos monetarios en toda la nación.
La polémica comenzó el pasado jueves por publicaciones en internet. La ciudadana Yanaris Álvarez mostró fotografías tomadas en el área del Casino Campestre. Las imágenes mostraban leones con una extrema delgadez y su estructura ósea visible.
Una delgadez de este tipo significa un deterioro nutricional severo para la especie. Es un estado visualmente comparable a perder casi la mitad de la masa corporal normal. Las fotos generaron mucha alarma y preocupación en varios grupos ciudadanos.
El pasado viernes ocurrió un incidente tenso en las instalaciones del parque. El residente Pedro González explicó que la dirección impidió entregar alimentos directamente a los animales. Un grupo de ciudadanos había comprado maíz, algunas frutas y carne fresca.
El costo de estos alimentos representó un esfuerzo económico significativo para los vecinos. El gasto equivalía al salario completo de varias semanas de un trabajador promedio. El director argumentó que los ejemplares tienen una dieta establecida por especialistas.
Las autoridades descartaron de inmediato que los animales sufrieran de hambre. El altercado entre el público y los administradores subió de tono rápidamente. La situación generó un conflicto que requirió la intervención de la policía local.
González cuestionó la postura oficial ante el evidente estado físico de la fauna. El residente preguntó cómo era posible mantener esa dieta y mostrar signos de desnutrición. Además, señaló que el agua y los espacios habitables no son los adecuados.
Organizaciones como World Animal Protection exigen condiciones de hábitat óptimas para especies cautivas. La gerencia del zoológico propuso una alternativa a los ciudadanos presentes. Sugirieron que los productos fueran entregados al personal para su posterior distribución.
Varios vecinos rechazaron esta propuesta oficial de manera inmediata. Los ciudadanos alegaron desconfianza total en el manejo final de esos recursos donados. Temían que la comida nunca llegara a los recintos de los animales necesitados.
Este caso reciente se suma a otros reportes ocurridos en la isla. En meses pasados surgieron denuncias parecidas en Santiago de Cuba y Las Tunas. Allí también se reportaron problemas alimentarios y espacios deficientes para la fauna.
Entidades como PETA alertan constantemente sobre el sufrimiento animal en lugares sin recursos. Un Decreto-Ley de Bienestar Animal fue aprobado a inicios de este siglo XXI. Sin embargo, su aplicación práctica presenta numerosas limitaciones en la actualidad.
Las restricciones de presupuesto complican el mantenimiento de estas instituciones estatales. Por este motivo, la administración rara vez enfrenta consecuencias jurídicas por estos hechos. El reciente comunicado representa una respuesta poco frecuente ante los reclamos populares.
Las autoridades imponen medidas que limitan la ayuda voluntaria de las personas. Al mismo tiempo, la institución no logra asegurar las condiciones óptimas para las especies. Este escenario muestra una contradicción notable en el manejo del lugar.
El tono defensivo de las autoridades evidencia la tensión frente al escrutinio público. Al reconocer los problemas financieros, confirman el impacto real sobre las especies cautivas. Este caso refleja el complejo desafío de mantener el bienestar animal frente a la falta de recursos básicos.
Redacción asistida por Centauro IA , plataforma de inteligencia artificial desarrollada por Lombao Estudios
Fuente: Cuba Noticias 360
